Fernando Donaire pone estas letras en boca de S. Juan de la Cruz: "Siempre me gustó la posibilidad de ser un regalo, un obsequio, una alegría para los demás. Por eso, cuando escuchaba en el refectorio la lectura de la regla primitiva, me quedaba en aquella frase que S. Alberto tomó del Apóstol en la que cifró la nueva manera de vivir de aquellos ermitaños. Y comprendí que ser obsequio no es más que entregarse del todo al Todo, sin redes ni retornos. Confiar la vida a la generosidad más absoluta, la del Padre. La del que espera en el camino sin importarle más que la felicidad de los hijos, la del que no entiende de favores ni privilegios, la que se deja moldear por la voluntad del alfarero. Por eso pensé que mi vida como regalo tenía que ser barro que se dejase amasar al gusto del alfarero. Ese sería mi regalo, mi vida como barro, moldeable y abierto a las manos del alfarero.
(Fernando Donaire, Juan de la Cruz. Al natural. PPC 2025, p. 41)
