Aprender a mirar es una de las tareas más importantes de la espiritualidad. Enseñar a mirar la vida, la realidad que nos rodea, cayendo en la cuenta de tantos matices, admirando… ¿Cómo mirar contemplativamente la realidad?
¿Cómo mirar a los otros con amor? Mirar a los que vemos por la calle, acoger y bendecir su vida.
Es una bella forma de orar: en el silencio, repasar los rostros y los nombres de las personas que quieres y ponerlos ante la mirada de Dios para que Él les bendiga, acogerlos en los espacios de tu silencio y mirarlos sin juzgar, sin poseer, con el cariño que Dios tiene a cada uno.
Lo que es bien cierto es que nunca lograremos mirar bien si antes no nos dejamos mirar y reconciliar, abrazando nuestra historia y creyendo desde las entrañas que nuestra vida es preciosa para Él.
Miguel Márquez, ¿Hacia dónde mirar?
