“Ahora caigo en la cuenta del poder que tiene una sincera sonrisa. Este simple gesto puede hacer que se desvanezca la tempestad de un corazón, disipa nubes de tristeza y hace que el sol vuelva a salir.
Compruebo que una sonrisa sincera puede ser la llave que abra la confianza de una persona que se siente aislada y no se atreve a abrir sus puertas a nadie.
La sonrisa facilita las cosas y allana los caminos. Puede ser el bálsamo que cure alguna herida.
Hay sonrisas fáciles y superficiales, pero en algunas ocasiones una sonrisa puede ser un acto del todo heroico, que se va gestando lentamente en el corazón, con cuidado exquisito, y luego, fortalecida, se abre paso entre el dolor y los recuerdos oscuros del pasado, y al fin puede florecer hermosa como un milagro. Una sonrisa es un arma de la luz, tan poderosa o más que las armas de las tinieblas. Pienso, qué no podrá entonces la sonrisa de Dios.
Irene Guerrero, ocd, Llueven rosas, p. 43.