30.9.26

Octubre 2026

 

“Ahora caigo en la cuenta del poder que tiene una sincera sonrisa. Este simple gesto puede hacer que se desvanezca la tempestad de un corazón, disipa nubes de tristeza y hace que el sol vuelva a salir.

Compruebo que una sonrisa sincera puede ser la llave que abra la confianza de una persona que se siente aislada y no se atreve a abrir sus puertas a nadie.

La sonrisa facilita las cosas y allana los caminos. Puede ser el bálsamo que cure alguna herida.

Hay sonrisas fáciles y superficiales, pero en algunas ocasiones una sonrisa puede ser un acto del todo heroico, que se va gestando lentamente en el corazón, con cuidado exquisito, y luego, fortalecida, se abre paso entre el dolor y los recuerdos oscuros del pasado, y al fin puede florecer hermosa como un milagro. Una sonrisa es un arma de la luz, tan poderosa o más que las armas de las tinieblas. Pienso, qué no podrá entonces la sonrisa de Dios. 

Irene Guerrero, ocd, Llueven rosas, p. 43.